Asumo la práctica curatorial como un espacio de fricción y de escucha, un territorio donde las narrativas dominantes pueden ser interrumpidas para permitir que emerjan voces, cuerpos y políticas que habitualmente quedan relegadas a los márgenes. Mi trabajo parte de la convicción de que el arte contemporáneo no es un espejo pasivo, sino un dispositivo crítico capaz de activar preguntas urgentes sobre los mecanismos de poder, las formas de representación y los imaginarios que sostienen nuestras comunidades. Me interesa especialmente trabajar con artistas que exploran las grietas de lo social y lo afectivo. Me atraen las prácticas relacionadas con el compromiso social y la política, trabajando conceptos como el (post)colonialismo, la crisis del territorio, los roles de poder, las consecuencias del turismo o los flujos migratorios.
Cada exposición o programa público que desarrollo se articula como un ensayo abierto, un espacio de negociación permanente entre obra, contexto y espectador. Concibo el rol del comisario como un mediador consciente de su responsabilidad ética. No se trata de imponer una lectura definitiva, sino de activar un marco que permita al público relacionarse con las obras desde un lugar crítico, sensible y no predeterminado. En este sentido, mi trabajo aspira a que el arte funcione como una pausa activa: un intervalo en el que mirar, pensar y sentir se convierten en actos profundamente políticos.
curator and art critic
I understand curatorial practice as a space of friction and listening, a territory where dominant narratives can be interrupted to allow voices, bodies, and politics that are habitually relegated to the margins to emerge. My work is grounded in the conviction that contemporary art is not a passive mirror but a critical device capable of activating urgent questions about mechanisms of power, forms of representation, and the imaginaries that sustain our communities. I am particularly interested in working with artists who explore the fissures of the social and the affective. I am drawn to practices engaged with social commitment and politics, working through concepts such as (post)colonialism, territorial crisis, power relations, the consequences of tourism or migratory flows.
Each exhibition or public program I develop is articulated as an open essay, a space of ongoing negotiation between artwork, context and viewer. I conceive the curator’s role as that of a mediator fully aware of their ethical responsibility. The aim is not to impose a definitive reading, but to activate a framework that enables audiences to engage with the works from a critical, sensitive, and non-predetermined position. In this sense, my work aspires for art to function as an active pause: an interval in which looking, thinking and feeling become profoundly political acts.